Prehistoria y Protohistoria

Restos prehistóricos

Los indicios más antiguos conocidos de ocupación humana del actual término municipal de Mijas se remontan al Paleolítico Superior, habiéndose documentado también vestigios correspondientes a la Edad del Bronce.

A partir del 900 a.C., la llegada de los fenicios a la costa de Málaga, impone un gran cambio a las comunidades locales. Los fenicios se asientan en las desembocaduras de  los principales ríos del sur  peninsular, convirtiendo a éstos en vías de comunicación hacia el interior y generando un floreciente comercio de recursos minerales y agrícolas con las comunidades indígenas.

Restos prehistóricos


En estos momentos algunos poblados indígenas adquieren gran protagonismo y por otra parte se crean asentamientos en las cercanías de los enclaves fenicios, al objeto de controlar el acceso hacia el interior. En el caso de Mijas, indicios de estos momentos los encontramos en la vega del río Fuengirola en el asentamiento de Finca Acebedo (Edad del Hierro II) y a pocos kilómetros hacia el interior del Arroyo de la Cala, en la Roza de Aguado, correspondiente a un poblado de la Edad del Hierro I, lo que hace pensar en un asentamiento fenicio en la desembocadura de dicho arroyo.


La evidencia más importante de esa época se encuentra en La Muralla de Mijas pueblo, donde se ha localizado recientemente evidencias de un santuario fenicio-púnico, con la presencia de dos placas oculadas conocidas en la bibliografía arqueológica como los “ojos de Astarté”, diversas terracotas, cerámicas de ese periodo y otros elementos.