Patrimonio Geológico

El Patrimonio Geológico está formado por aquellos lugares cuyo valor geológico les hace destacar del entorno circundante, por su interés científico y/o educativo y además, en los tipos que repasaremos, por su vinculación con las actividades y la historia del ser humano.

La riqueza geológica de Mijas ha estado históricamente ligada a la explotación de numerosos minerales y a la riqueza de sus acuíferos. Minerales como la plata, el hierro, el amianto, el plomo, el talco, el cobre, etc. y rocas como la peridotita, el mármol, la falsa ágata y la serpentina, se explotaron de forma habitual desde época antigua hasta mediados del pasado siglo XX, generalmente en pequeñas explotaciones que alcanzaron casi la centena y que tuvieron nombres como Pepe (en La Muralla), La Rescatada, La Salvaora, La Volcánica, Buenaventura, El Descuido, De Guillot, La Caparrosa, La Pródiga, etc.

Pero son las formaciones geológicas creadas por el agua las que conforman el principal patrimonio geológico mijeño, en concreto las cuevas y los travertinos, ambas consecuencia de la acción del agua sobre los mármoles (rocas carbonatadas) de la Sierra de Mijas y una de ellas consecuencia de la otra. El agua de lluvia al caer a la tierra y cargarse del anhídrido carbónico de las plantas de la superficie, actúa sobre los mármoles y otras rocas carbonatadas disolviéndolas y al penetrar en el interior del macizo rocoso forma cuevas y se carga del material que ha disuelto, la calcita (carbonato cálcico); al alcanzar en su viaje una capa de rocas impermeables busca una salida al exterior por las fuentes y manantiales y en ese momento expulsa el carbonato cálcico que transporta (proceso que se denomina “precipitar”) formando los travertinos. Se puede decir que los travertinos son las escombreras de los materiales que el agua ha arrastrado al formar las cuevas.