Fuentes y Manantiales

Una vez que el agua de la lluvia penetra en la Sierra de Mijas pasa a formar parte del circuito subterráneo formado por los acuíferos. Tras su recorrido bajo tierra el agua aflora al exterior por las fuentes y manantiales. En nuestro caso podemos decir que la villa de Mijas existe gracias al agua al igual que ocurrió con la despoblada Oznar (Osunilla), pues fue el agua la que formó las plataformas travertínicas que sirvieron de asentamiento a sus pobladores y son los manantiales que surgían en sus cercanías los que sirvieron para sustentar a dichas poblaciones, bien usándolos para su propio consumo, para el riego de sus huertas o como energía para los molinos que se levantaron en su entorno. Es por ello que las fuentes y manantiales forman parte de nuestro Patrimonio Histórico y es necesaria su protección.

Esos manantiales y fuentes que aún surgían no hace muchos años y que ahora, la mayor parte del tiempo, se encuentran agotados por el descenso de los niveles de los acuíferos por su sobreexplotación, brotaban directamente del suelo o se localizaron mediante la construcción de galerías o minas de las que aún nos quedan varios ejemplos como la Mina del Nacimiento en Osunilla (también conocida como Nacimiento Nuevo o Andaluvio) o las Minas del Barrio y Nueva del Barrio en Mijas, todas ellas ejemplos importantes de nuestro Patrimonio Etnológico.

Ha sido tal la importancia de estas surgencias de agua que desde hace siglos se ha llevado un gran control sobre ellas y se les dio cualidades distintas a las aguas que de ellas manaban. Reproducimos aquí lo que sobre algunos de nuestros manantiales de la Sierra de Mijas decía hace 240 años, en 1773, Francisco de la Torre Argüelles, cura párroco de Mijas, en su informe para el “Suplemento al Diccionario Geográfico Malacitano”:

“Hay una fuente en la plaza principal del pueblo, de especial disposición para hacer las digestiones, pues de su uso se experimenta satisfacción y asiento en el estómago, es delgada y de dulce paladar. Hay otra en la calle del Hospicio, buena y delgada, pero con alguna crudeza. Del mismo nacimiento hay otra en la calle de Málaga, otra en el barrio que llaman de Portugal, en la plaza de la Ermita de Ntra. Señora de los Remedios, de paladar dulce pero algo gruesa y con alguna crudeza por el poco viaje que hace desde su nacimiento, que estará unas 40 varas. Cría alguna piedra y a los no hechos a su pasto produce algunos dolores con fluxión en el vientre.

Otra hay a la salida del pueblo para el partido de Huertas que llaman del Jardín y Alcaría [Alquería] y llaman la fuente del Algarrobo y aunque hoy está viciada por la introducción de raíces de higueras y otros árboles en sus conductos, es de efectos admirables porque abre el apetito al desganado, destruye las crudezas y rebalsas del estómago, bien que hoy no está usada por la introducción dicha de las raíces.

Otra que llaman del Mimbrón, que es una poza en la cerca de un olivar de la Ermita de la Peña, que es de gusto algo agria y bebida a pasto destruye cuanto el natural calor no hace cuando por lo craso y exceso de alimento, sofoca los ácidos al completar su oficio.

Antigua fuente en la confluencia de la avenida del Compas y calle de los Caños

Antigua fuente en la confluencia de la avenida del Compas y calle de los Caños

Otra fuente que llaman de la Seda que está a la salida del pueblo camino de La Loma y playa, distante un tiro de escopeta de la población, que es de suave y dulce paladar de gran delgadez y templada en todo tiempo, es de menos peso que las demás aguas y de pronto efecto de la digestión.

Otros nacimientos hay en el partido de huertas de Osunilla, las que son delgadas y gustosas y de pronto y admirables efectos para suspender los flatos y detener obstrucciones, y de ellos han usado muchos sujetos de Málaga a pasto, con conocida mejoría de sus enfermedades de que han adolecido.”

Fuente Santa

Pero además también se refería a otros nacimientos de aguas en la Sierra Bermeja o Alpujata, aunque de otra naturaleza bien distinta que los anteriores, pues en este caso se trataba de aguas termales, manantiales que en alguno de los casos aún podemos observar, aunque otros han desaparecido a causa de la actividad minera de la zona. Esto decía Francisco de la Torre:

“Hay en el partido que llaman de los Ríos un pago de huertas, en jurisdicción de ésta a dos leguas de distancia de ella un nacimiento de aguas gerrumbrosas que tomadas en baños y bebidas (que son delgadas pero de paladar humoso y agrio) sanan toda enfermedad cutánea.

Hay también en Sierra Bermeja distante dos leguas al poniente de este pueblo y de sus desmerías, otros dos nacimientos, uno que llaman el Arroyo de los Toros y allí inmediato en el Arroyo de los Laureles, que son de aguas agrias y termales, gruesas al paladar y en sus brotes salen teñidos de blanco como agua de cal, que bañados los pacientes de humores cutáneos, calor de hígado y gálico y aún de otras enfermedades de esta naturaleza consiguen con su continuación, su primitiva salud.”

Son muchos más los existentes, algunos de ellos poco conocidos como es el caso de la Fuente Santa, en la zona de los Baños del Puerto, junto al arroyo de las Piedras.